La “contabilidad molesta”

Desde hace no poco tiempo, en las PYMEs principalmente, el área contable de una empresa es vista como un mal menor que legalmente debemos cumplir. He observado multitud de medianas empresas que ceden el control de su propia contabilidad a gestorías y asesorías. Y no se preocupan más que en el momento del pago de impuestos o del depósito de cuentas anuales (si resultase de obligado cumplimiento).

Este gran error impide ver a la empresa su verdadera evolución y sus puntos fuertes y/o débiles. Se pierde una agilidad muy valiosa. No puedes pedir a tu asesoría un cierre mensual a día 5 del mes siguiente, posiblemente no hayan ni cargado los datos. La contabilidad (y aquí me refiero tanto a la financiera como la de costes) debe ser consultada y analizada casi a diario. Extraer ratios, observar su evolución, detectar problemas de tesorería a tiempo, entre otras ventajas, debería ser suficiente para aficionar a la gerencia de la empresa en el análisis de los datos procedentes del sistema contable. Si mantenemos el criterio contable a lo largo del tiempo, tendremos una herramienta muy valiosa para anticiparnos a problemas de liquidez o de viabilidad empresarial.

El análisis contable y financiero deben ir de la mano y entre ambos forman un escudo ante los peligros producidos por la variación de las magnitudes fundamentales de la empresa. Deberíamos analizar los datos para anticipar desajustes.

Yo no dejaría la parte operativa de análisis contable-financiero a una empresa externa dedicada sin más a “picar asientos contables”…